25 de junio de 2012

ME ENAMORÉ SIN CONOCERLO

TEATRO
Publicado en The GN Tribune:
Por Omar Andrés Vásquez Ocampo*
@Vasquezomar
Lo imaginé siempre cercano a mi estatura, próximo a mi cuerpo, lo proyecté. Aunque siempre supe que era totalmente distinto de mí: mal arreglado, altanero, deudor, agresivo, impulsivo, celoso. Bueno, también tenía sus cosas buenas: parecía ser un colombiano de esos que se le mide a todo, bufón de restaurante, mimo de las calles, alcohólico de cóctel, hincha de Santafé y amigo del esmoquin.

Recién conocí algo de él me atrapó, me veía al espejo y, en mi profunda imaginación asumía su cuerpo, su carácter, su voz, su pasado. Me emocionaba encarnarlo sin tenerlo, quería que fuera mío, solo mío.

Esa suerte que tenemos algunos de poseer múltiples cuerpos en un solo alma me llevó a querer ser como él. Es más: ser él. Cuando caminaba por las calles de Bogotá, adoptaba su cuerpo, balbuceaba algunas de las palabras que quizás diría, sonreía solo. La gente me miraba algo extrañada, pero yo solo seguía, olvidaba el entorno y me imaginaba con una linda esposa, en una pobre residencia de La Candelaria, sirviendo vino, bailando salsa.

Vivía el personaje que quería. El libreto era solo la excusa para ponerlo a hablar, pero Sergio ya me había poseído, enamorado. Improvisé por él. Me costaban los monólogos. Tener la responsabilidad de la escena tú solo es algo miedoso, el público te ve solo a ti, si haces un movimiento involuntario lo ven ¡todo! Son muchos sentidos despiertos comiéndote, casi quisieras gritar, pero no tienes más remedio que actuar.

Días después, cuando ya lo había soñado, palpado, cuando empezaba a encariñarme con su presencia en las mañanas frente al espejo antes del primer baño, fue el reparto. Para ser sincero, no veía si a mis compañeros de teatro les habían dado el papel que querían; solo me interesaba escuchar mi nombre seguido del personaje que esperaba: Sergio.

No fue así: recibí el de Humberto, el hermano de la protagonista, en su lugar. No era un papel menor, aunque tampoco deja de ser un reto interpretar roles con menos aparición. Pero esta vez el que me apasionaba era ese hombre, más allá de si tenía parlamentos, de si era o no el protagonista. Sí, me apasionaba ese hombre, que alucinaba mal arreglado, altanero, deudor, agresivo, impulsivo y celoso. Los actores vivimos de la repetición y ya yo no podía retroceder en mi cabeza ese disco desgastado por el uso.

Pero como el teatro es sabio y justo… en unas vacaciones de mitad de año el actor que recibió el personaje no volvió, se olvidó que estaba ahí esa mina inexplorada, toda para él. Así que yo, ni corto ni perezoso, emprendí mis acercamientos con el personaje, le pedí a mi director que me dejara demostrarle que ese era mi papel. Casi amarrado por las circunstancias y por la presión del montaje accedió, claro, con condiciones y restricciones. Pero yo, aún más enamorado que antes, las acepté.

Y sí, si antes me había resultado coqueto y entretenido Sergio, ahora me atraía más: era pedante, arriesgado, tenía matices, descarriado, había visto algo que, en mi repetición primera, había olvidado: era un ser humano frustrado. No era así por qué sí, era así porque le tocó ser así. Fue ahí cuando entendí que en las tablas todo pasa por algo. Y no es una moraleja: el teatro no es de moralejas. Bueno, no siempre.

Poco a poco todo resultó ser más excitante: hacer parte de la que la revista Semana llamó una de las cinco mejores obras de teatro colombianas del siglo XX ya era todo un privilegio. Interpretar uno de los personajes del gran escritor Miguel Torres me ponía a mil. Pero no solo eso, también hacer memoria, contar la historia de una de las desaparecidas del Palacio de Justicia, trágico incidente de nuestra patria manoseada y pisoteada.

La primera función fue alucinante. Creo que lloré de esas lágrimas que uno guarda para ocasiones especiales. Fue un respiro para el alma, el público fue muy generoso, y los aplausos lucían sinceros y amorosos. Como cada estreno: inolvidable.

Pero venía lo que para todo actor resulta tortuoso: la segunda función, esa en la que el duende de las tablas parece enloquecer, no estar de buen humor, esa que siempre resulta ser bastante difícil. Además, sabíamos que podríamos contar con la presencia del elenco original de la Siempreviva, aunque no esperábamos que se viniera a bordo del barco el señor Miguel Torres.

Estar en “patas”, en trasescena, y escuchar el nombre del hombre que escribió lo que tú actuarás eso es tensión. Además, la tristeza nos invadía: dos de nuestros compañeros y amigos de elenco se marcharían y dejarían el montaje. Sin embargo, el final de la obra estuvo cargado de ojos brillantes, gente tocada, sentimientos brotados y la sensación del trabajo bien hecho.

Pensé que después de ese día todo sería distinto, pero no. Nuestro director nos exigió más y más. Bueno, también porque casi todo el elenco decidió partir por distintas razones personales. De los de “la vieja guardia” quedamos tres y asumimos el reto de montar los reemplazos. Eran nuevos en el arte, se les notaba: no sabían cómo pararse en escena, cómo proyectar la voz, si acaso se aprendieron el texto. Veíamos un futuro para nada esperanzador.

En los últimos ensayos, cuando nuestro director asumió su labor las cosas cambiaron. Ellos empezaron a enamorarse tanto de la obra que poco a poco empezaba a notarse un tono dramático como el que necesitábamos.

Era el día de la tercera función. Nos presentábamos para el festival regional de teatro que organizó Ascun y la Universidad Incca de Colombia. Fue una función caótica, tuvimos problemas de audio, el lavadero que regularmente expulsaba agua no funcionó, y, sin embargo, estábamos nosotros, los actores, la esencia del teatro entregando la vida a cambio de la atención de los espectadores, de los aplausos.
Una corta reunión con el jurado nos exhortó a seguir actuando, a seguir presentando la obra, una o dos correcciones recuerdo que nos hicieron, aunque sabemos que tenemos mucho por mejorar. Bastante esperanzados quedamos.

La premiación. Nunca hemos visto el festival como una competencia, sino, por el contrario, como un encuentro teatral. Sin embargo, a nadie le molesta los reconocimientos al trabajo. Bueno, no a nadie que trabaja para un público.

Mejor director, mejor dramaturgia y mejor actor, además de un cupo al festival nacional de teatro, uno de dos. Eso fue un verdadero regalo al esfuerzo del grupo de teatro de la Javeriana que ahora dizque se llama “Teatro 40”. ¿Qué por qué? Ni idea.

Sergio me había dado el premio a mejor actor. Y yo sé que cuando uno se gana un reconocimiento hay mil envidias a posteriori. Pero es una pelea perdida, puesto que mi alegría no fue egoísta, fue un triunfo interno. También me interesaba que fuera una prueba fehaciente para mi padre, quien siempre ha dudado del teatro y de su importancia. Algo es algo…

¿Ahora? Esperamos presentarnos en distintas partes de Colombia, pero, más que eso, seguir llevando el legado del teatro a cada estación a la que lleguemos. Sergio y yo estamos profundamente enamorados, y no es una relación homosexual, sino una aceptación de nuestras vidas que nos hacen en algunos momentos, cuando yo lo decido, ser uno. Es un préstamo que ha resultado tener buenos intereses.

Estudiante de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana, sede Bogotá (Colombia) y actor.

22 de mayo de 2012

SOLO ES PURA ‘TWEETEADERA’

Columna de Opinión

Por Jorge Esteban Benavides Noguera

Twitter: ajidemani

Trabaja en Hoja Blanca y Cartel Urbano.

Twitter se ha convertido en la brújula de todos los debates culos del país. Allí se le echa cabeza a la farándula, se analiza a profundidad videos curiosos de YouTube o se intenta buscar la mejor reflexión de 140 caracteres para concluir cualquier noticia irrelevante. Y más de una vez se leen trinos que expresan sinceras preocupaciones por lo mal que está Colombia, por lo poco importantes que son los temas de opinión en esta red social.

En la mayoría de los casos que se comentan en Twitter, y a la vez se promocionan, tiene que haber una mujer involucrada. País de arrechos y de viejas chismosas. Varias veces Laura Acuña es nuestro debate, el gran estímulo para poner a los colombianos a argumentar. Todo por unas buenas tetas, porque si fuera como una mortadela de perfil, ella hubiese seguido su vida normal como abogada, sirviéndole al país. Y entre más nos ponga hablar, más vende y crecen sus tetas, más rating, más arrechera, más billetes para su bolsillo y el de su canal.

Lo mismo sucede con los programas de televisión, especialmente con los reality shows. Todo el país pegado a la pantalla viendo cómo el desempleo ha sido el principal factor de éxito de los concursos nacionales. Al mismo tiempo, en Twitter aparecen miles de colombianos conmoviéndose o burlándose de lo que ven. Entonces, uno no sabe qué es peor, si un programa que se llama ‘Colombia tiene talento’ pero que tiene como banda sonora una canción gringa, o toda la gente que quema neurona para ingeniar el tweet más creativo acerca de lo que imponen los medios de comunicación. Y así dan ganas de llorar, de abrirse de todo lo que tenga que ver con el país.

Pero el problema tal vez es mío. Es mi error pensar que Twitter refleja una realidad que me causa desazón. Error convencerse que en el computador de mi cómodo apartamento está toda Colombia haciendo lo mismo que yo, leyendo las críticas que tanto nos gustan contra nuestra idiosincrasia y nuestra farándula. Y que todo el país me leerá un tweet “revolucionario”. Error creer que estamos jodidos porque Fernando Vallejo no es ‘Trending Topic’ o porque #biófilo no ha sido un ‘Hashtag’. Más jodido yo, que le sigo creyendo a un mundo virtual que está muy lejos de darle una voz a los que sí tienen cosas reales por decir y hacer.

Es mediocre encerrarse en una red social. ¿Quién impone las tendencias? Los medios, los famosos, los mismos faranduleros. No creo que las presentadoras de entretenimiento o los actores de telenovela puedan generar los puntos de vista claves para formar una sociedad crítica y participativa. Todos pasaron de la televisión a la internet a incrementar su fama, y a todos ellos son los que los leen; no a los que tienen 10 seguidores. ¿Y quiénes los leen? Los que tienen internet, los que ganan más del mínimo.

Finalmente, pienso que detrás de todo lo que he criticado la constante es la pasividad. Como esta columna, lo único que se hace en Twitter es hablar y hablar, pura opinión que nunca podrá tener rigor si se la expresa con palabras contadas, si solo puede ser leída si alguien tuvo la suerte de estar conectado en el momento preciso de un ‘Time Line’. Por todas partes, la banalidad de los comentarios no es otra cosa que conformarse con leer poco y aportar poco en una pantalla, bajo la excusa de que se lo hace para ‘estar bien informado’. No nos digamos mentiras, de Twitter no saldrá nada real para transformar este mierdero. A punta de tweets no se cambiará el mundo.

22 de mayo de 2012

EL TEATRO DE LOS SUEÑOS

Por Alejandra Bejarano Tovar

alebejarano.t@hotmail.com

Las paredes en colores, un espacio inusitado. Del centro sobresale una réplica del Niño Dios que recibe a graneros y visitantes. A la derecha, un mural de letras talladas en madera que dice «Plazarte», advierte a sus visitantes que se encuentran en medio de la fusión perfecta de arte, cultura y comercio. Están en el teatro de los sueños: el único teatro de Latinoamérica que funciona dentro de una plaza de mercado.

Su creador es Santiago Martínez, un dramaturgo que ha dedicado gran parte de su vida a las Artes Escénicas y que encontró un espacio inusual para vivir sobre las tablas. «Se llama así porque yo trabajé en Alemania durante siete años en un grupo que se llama ‘Träume Theater Salomé’, que quiere decir ‘Teatro de Sueños’. Este giró por toda Europa y todavía existe. Cuando llegué a Colombia, vine con la ilusión de hacer mi propia versión».

La  Plaza de La Concordia fue como una aparición para Santiago. Reunía todo el romanticismo y la mística que se necesita en las tablas. De su idea, hacen parte actores y directores, como Álvaro Rodríguez y su compañía Alcarabán; Nora Ayala e Iván Zapata y Rafael Giraldo -actores de teatro con experiencia-. Ellos son los encargados de dirigir las obras que allí se presentan y cuya entrada oscila entre los cinco mil y siete mil pesos.

Los artistas Pilar Otálora y Velma Babic se encargan de darle otra cara al espacio. Talleres y charlas atraen a turistas, actores y vecinos de la localidad, que entre los olores del mercado ocupan los 120 puestos de madera.

Los niños y niñas también tienen un lugar; además de las presentaciones de títeres, cuentan con exposiciones de arte infantil y lectura de poemas. Los jóvenes realizan actividades con saltimbanquis, poesía y escritura. Los comerciantes, por su parte, preparan la tradicional degustación del chocolate santafereño.

«La idea de nosotros con todas las actividades culturales es que venga la gente a ver una obra de teatro o a ver una de títeres; que deje la lista con uno de los graneros para que le hagan el mercado mientras está viendo una obra de teatro. Ojalá que en todas las plazas hubiera teatro», dice Martínez.

El Arte y la Cultura tienen una cita los viernes y los sábados en la Plaza Distrital del Mercado de La Concordia.

INFO: Santiago Martínez. Teléfono: 314 251 1394.

22 de mayo de 2012

A LAS DOS EN SU PUERTA

Por Omar Andrés Vásquez Ocampo

omarandresvasquezocampo@gmail.com

Twitter: Vasquezomar

Director y Editor de la Revista Fe de Erratas.

Recibió Beca Premio Bicentenario de Periodismo

“Memoria del conflicto”.

Trabaja en Contravía TV

 CUENTO

Terreno esteril. Ningún trato debería atarnos después de que nuestros efímeros cuerpos mareados encontraran el nuevo día, ese era el pacto tácito. Caminé hacía el lugar que anunciaba que seríamos salados y agitados en busca de la orilla.

No fui lo suficientemente valiente para reconocerle órganos distintos a su sexo. Mis manos fueron detectives en aquel tierno espacio; mordí sus labios hasta encontrar una fuga de sangre. Tenía miedo, no sentía su respiración. Más vida tenía esa vieja almohada de la infancia con la que jugaba a hacer el amor.

Era un cadáver: flácido, lánguido. Sin el frondoso cabello con el que soñé en mi prematura adolescencia. No tenía los ojos claros, la piel blanca y perfecta, no me esperaba entre cantos melodiosos en la cima de una torre. No había una bruja malvada con la que tuviera que luchar. Su rostro no tenía maquillaje, de su pecho jamás saldría ningún líquido diferente al sudor. Entré en la puerta a las dos de la mañana, sí, entré en la puerta y nunca por ella. De sus ojos salían lágrimas que ahogaban el rastro de mis besos en sus mejillas.

Horas atrás advertía que jamás su carne había sido desgarrada por el roce de otro cuerpo. Estaba entrando una y otra vez en sus aberturas, danzando una canción con mi alma enferma. Sus manos entrecruzaron las mías. Fue entonces hacia fuera, nuestros miembros se repelieron.

Miró el techo, sus ojos fijos en cualquier cosa, en todo, en nada. Como un puñal oxidado entraron sus palabras en mi pecho. “Te amo”. Cerré los ojos. Mi espalda dio contra su cuerpo, aguardé en el silencio. La luz de la mañana entró entre cortinas, más rojiza que de costumbre.

Nuestra lúcidez tuvo lugar. Llegó sin ser invitada. Atrevida y elocuente sugirió la despedida. Mis manos entre los bolsillos del pantalón. Mirada siempre baja, boca sedienta, mente aún torpe, acciones al azar producto de la incomodidad del momento. Una despedida aguada.

Ahí, en el sillón viejo de mí casa encendí la televisión, solo el ruido para pensar y evitar; vaga contradicción.

Retumbaban las paredes, escuchaba el grito de su cuerpo, ¡frase maldita! ¿Te amo? ¿Por qué te amo y no un que rico pene? Por qué no un… ¿lo repetimos? la noche no fue lo que esperaba, fue  peor. Alguien creía sentir algo por mí, aún más, lo dijo.

Se había detenido el mundo en las dos, las manecillas no avanzaban. Escurrí mis ojos empapados. Mi odio había tenido un punto final y era yo culpable de múltiples agravios. Cuerpos elegidos al azar estaban cedidos a la muerte.

Ese sábado volví al bar donde lo conocí. Sentado en la misma silla esperé que pasara cualquier cosa, realmente esperaba verme entrando a otras puertas, quizá en el de las tres, quizá en la de las seis. Bebí, bailé, lloré, resignado busqué la salida. Caminé por las calles de la ciudad, creí que sin rumbo, hasta que me vi frente a la puerta de su edificio.

He sentido frío, mucho, pero esa mano fue el ridiculo, fue la exageración de la sensación. Era él. Me invitó a seguir, así, de la nada. Entramos en el ascensor. Su piso era el noveno, pero no llegamos, nos detuvimos en el séptimo. En la oscuridad su cuerpo y el mío encontraron la excitación, los besos fueron últimos y primeros, constantes reconocimientos y despedidas.

El final y el comienzo de esta película ocurrían en un suelo improvisado. Salimos de allí para adentrarnos en su terreno. Nuestros miembros eran espadas que se enfrentaban, no importaba quien ganara, solo seguir firmes en la batalla. Me repetía una y otra vez que era Su Hombre, el de Su Vida, el de su maldita vida, el príncipe de cuento que había estado esperando. Aun desnudando nuestros cuerpos, donde la razón da paso a la pasión me detuve.

Su cuerpo, es más, su Vida estaba para entonces destinada, tanto como la mía. Se lo confesé. Las palabras que salían de mi boca estaban cortadas por un cuchillo filoso. El silencio pavoroso que cubrió la escena vistió nuestros cuerpos de muerte. Fui entonces cenizas por unos segundos.

Me golpeó una y otra vez hasta que sus ojos se cerraron. En sus lágrimas se iba su vida. Lo último que vi de él fue su cara bañada, la puerta se cerró, la cerramos. Dos cuerpos se despidieron; ya no eramos más que huesos y carne agonizando.

A través de la ventana, en mi casa, sentí el amor ligero, la agonía se presentaba deliciosa, convivían sensaciones, respondía con una gran sonrisa. El placer estaba en los latidos acelerados, en el ahogamiento. Estuve en esas dos, en sus dos, en mis dos, no avancé, no retrocedí, fui cobarde, es verdad. No sé que fue de él.

La música gritaba, las paredes me escupían, su cuerpo se presentaba como si no lo conociese de antes, la puerta amenazaba con tragarme. Prefería jugar con mi vida a que esta jugara conmigo, era mi tiempo. Esas rocas blancas que había tragado aliviaban el pasado, las miradas, el repudio. Era yo, puro y sin ataduras. Quise haber ido hasta su puerta pero ya era tarde.

22 de mayo de 2012

La elegancia del pasado, lo transgresor del presente

Por Juanita Navarro Páez

Twitter: @Noide127

j.zeap127@gmail.com

Foto: Marianne Gray

Definiendo básicamente el lolita:
Es una corriente estética que incide en la moda. Proviene de Japón, pero su inspiración inicial estuvo en los periodos victoriano y barroco. Busca resaltar la delicadeza y belleza natural de quien lo usa y, aunque existen en la actualidad varios subestilos, sigue varios parámetros estrictos que definen si un atuendo es lolita o no.

«Hay un estilo lolita para cada persona», me dijeron cuando pregunté si incluso yo, la que entró en contacto con su lado femenino hasta los 18 años, podría entrar a formar parte del que, en ese entonces, parecía un lejano mundo de faldas, encajes y accesorios. «¿Puedo vestirme toda de negro? ¿Puedo usar pantalones? ¿Puedo ponerme medias con dibujos de calaveras?», a todas mis inquietudes la respuesta fue siempre sí; hay un estilo lolita para cada quien, Kuro lolita -negro en japonés- para un atuendo exclusivamente negro, Dandy, Kodona u Ouji -ko significa niño en japonés y ouji príncipe- para atuendos masculinos que pueden ser usados por hombres y mujeres por igual; y Punk lolita y Gothic lolita para quienes disfrutan de la estética más agresiva y ‘oscura’ de estos dos movimientos. Y esto es solamente lo que se ajusta a mis gustos personales.

Antes de continuar, es importante aclarar algunas cosas; ¿Nabokov?, no, solamente hay coincidencia en el nombre, pero dentro del movimiento lolita no se promueven ni hay femme fatales menores de edad. De hecho es todo lo contrario, el lolita es, básicamente, una moda y un estilo que mezclando inspiraciones históricas como el barroco y el victoriano pretende resaltar la inocencia, la elegancia y la feminidad -en el caso de las mujeres-. Hay incluso aspectos ‘técnicos’ que así lo determinan, las faldas no van más arriba de dos dedos sobre la rodilla y no hay escotes profundos, aunque, como se dijo antes, hay algo para cada uno y el Ero lolita es un estilo que permite algo un poco más sexy, pero sin caer en lo vulgar.

El lolita llegó hasta Colombia desde Japón y en el camino se quedó en muchos otros países; ¿qué es lo interesante de vestirse con ropa que parece de otra época o sacada de un dibujo animado?, pues bien ¿qué es lo interesante de usar jean y camiseta? Que a cada quien le gusta, se siente cómodo y representa de alguna manera quién es; el interés por la historia, por ejemplo, es un componente común dentro de las lolitas, así que si a alguien le gusta el color rojo se viste de rojo y si a alguien le gusta la moda de determinada época la usará.

Así, retornamos al punto inicial, «hay uno para cada uno»; ¿personas mayores de 25 años usando lolita? Claro que sí, y bastantes, un Classic lolita sienta perfectamente (cortes sencillos, estampados florales o de un solo tono en colores sobrios), o tal vez un Elegant Gothic Aristocrat, que, básicamente representa la imagen aristócrata victoriana, abrigos, faldas largas, pantalones y chalecos para quienes no van por el lado más dulce del asunto.

¿Qué hace a la lolita? Probablemente la respuesta sería sentido común, no es tan complicado como parece; tiempo, dedicación, ganas de aprender y consciencia de quien se es y de lo que se usa -esto último, como con cualquier prenda de vestir-. Cuando se usa lolita ‘te vistes para ti mismo’, no es un disfraz y, aunque hay quienes se visten así todos los días y lo adoptan como estilo de vida, no es necesario hacerlo; la actitud de las personas no cambia, nadie está jugando a ser una muñequita de porcelana o un príncipe valiente. Más allá del atuendo llamativo están, precisamente, las personas.

22 de mayo de 2012

PARA QUÉ ASFIXIAR A INTERNET

 

Santiago Sanmiguel Garcés.

Abogado Javeriano.

Profesor de Teoría del Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana.

Twitter: @Zoordo

 

Los piratas de Nigeria desembarcan en la orilla de The Pirate Bay. Internet, el cúmulo de información inútil y de memes de gatos bailarines, tierra virgen de legislación, la anarquía donde hasta el más tonto cree tener voz por tener una cuenta en Facebook.

El último desierto del Derecho está amenazado por iniciativas como SOPA, que va en contra de los sitios que almacenan obras protegidas —aunque este proyecto ya fue archivado—; PIPA, en contra, principalmente, del uso indebido de marcas registradas; la Ley Lleras, como versión colombiana y blandita de SOPA —también archivada—;  y el FBI, que sin que exista ninguna de estas leyes, desmontó Megaupload y empezó —como a finales de los noventa con Napster— una oleada de miedos y paranoias que ya llevaron a BtJunkie al suicidio. El Gran Hermano nos vigila y sabe que descargaste I’m sexy and I know it sin pagar.

El Copyright y los Derechos de autor, dependiendo desde qué latitud estemos hablando, suponen que un creador tiene el monopolio sobre todas las formas de usar una obra y que siempre debe autorizar a quien vaya a usarla, normalmente a cambio de un precio.

Cuando alguien sube algo a un servidor y otro lo descarga, rara vez tienen autorización. Allí habría un uso/reproducción indebido(a) de una obra. «Se la roban», dicen los grandes titulares de Derecho, «se las roban porque dejamos de vender».

Más que robarlas sobándose con avaricia, la gente las descarga y se encariña, se identifica con ellas, las remezclan y hacen memes de vampiros con escarcha. Porque si todo uso no autorizado nos convierte en criminales, Justin Beiber estaría en la cárcel por cantar sin permiso canciones de Usher por Youtube —nos habríamos ahorrado un dolor de oído, cierto, pero estaríamos en la mira por oír Grooveshark—.

En su tiempo, Walt Disney también fue un pirata por copiar a Buster Keaton y su Steamboat Willie. Los siguieron los que vendieron VHS Sony y Walkmans con botoncito de Rec. Hoy, grabar un programa desde tu decodificador para verlo más tarde evita comprar los capítulos de una serie en DVD.

¿Piratas, todos nosotros? No. La televisión no mató a la radio ni al cine; Internet no será el fin de los libros ni de las canciones.

El problema más grande es que ya nos ganaron el lenguaje en sentirnos culpables con cualquier uso cotidiano que hacemos de Internet. Todo es ilegal, todo está prohibido. Si vivimos en la ilegalidad constante, ¿cuántas líneas legales seremos capaces de cruzar sin asco?

Debemos definir cuál es el uso normal de una obra para nuestro tiempo y adaptar el modelo de negocio por el que se monetizan obras protegidas, para beneficiar a los artistas y a los creadores, sin intermediarios. Porque son los grandes intermediarios de derechos, las disqueras, las editoriales, productoras cinematográficas, las que impulsan este tipo de leyes.

Kodak quebró, porque pensó que la gente prefería pagar por revelar un rollo que tener gratis un terabyte de fotos de su sobrino en su computador. Fue un error de negocio, una carencia de olfato.

Aquí sucede algo similar, quizás, dejas de vender, pero vendes otras cosas: conciertos, mercancía, souvenirs (o demandas como The Hurt Locker).

Es por Internet, sus torrents, warez y servidores P2P que pequeños artistas han comerciado su música riéndose de las fronteras. Tu grupo favorito de Black metal serbio no vendrá a hacer conciertos a Colombia, pero si viniera, muchos de los que lo descubrieron escarbando Internet seguro pagarían una boleta.

Los tiempos están cambiando, el ciclo de negociación no se ha cerrado, otras leyes vendrán. Aquí estaremos para mirarlas con lupa, que lo intenten. Internet es una hidra, que si le cortas una cabeza le salen tres para ocupar su lugar. Muerto el rey, ¿quién es Cuevana?

No somos piratas, somos usuarios, somos fans que respetamos el trabajo de los artistas que nos gustan. Dependerá de ellos crear productos atractivos, de diversificar sus modelos. No les corresponde, ni a ellos ni a los grandes titulares de Derecho, castigarnos con leyes que nos lleven directo al pabellón de los que descargan reggaetón.

Glosario

Torrent: Protocolo de intercambio de archivos peer-to-peer (par a par) utilizado para la distribución de grandes cantidades de datos a través de Internet.

BtJunkie: Fue un buscador de torrent entre 2005 y 2012. Se utilizó un rastreador web (similar a Google) para buscar archivos torrent desde otros sitios de torrent y almacenarlos en su base de datos. Durante el 2011, BtJunkie fue el quinto sitio BitTorrent más popular.

Buster Keaton: Joseph Frank «Buster» Keaton (4 octubre 1895- 1 febrero 1966) fue un actor cómico, cineasta, productor y escritor. Fue reconocido por sus películas mudas.

Meme: Término técnico con el que se le llama a una especie de «modas» recurrentes en Internet. En el mayor de los casos, se tiende a crear unas viñetas con ciertas caras dibujadas (con un significado adjunto).

P2P (Peer-to-peer): Red de computación donde los integrantes ponen una parte de sus recursos, tales como la potencia de procesamiento, el almacenamiento en disco o ancho de banda de red, directamente a disposición de los participantes de la red, sin la necesidad de una coordinación central de los servidores.

Steamboat Willie: Cortometraje de animación dirigido por Walt Disney y Ub Iwerks. Fue producido en negro y blanco por el estudio de Walt Disney y puesto en libertad por las producciones de la celebridad.

The Pirate Bay: Sitio web sueco que alberga enlaces magnéticos y archivos torrent que permiten a los usuarios compartir archivos electrónicos.

22 de mayo de 2012

METALMORFOSIS SOCIAL

Por Juanita Navarro Páez

J.zeap127@gmail.com

Twitter: @Noide127

El proyecto que actualmente encabezan Alexander Reina, trabajador social y estudiante de maestría en la Universidad Pedagógica, y Miguel Cadena, profesor de español e inglés en un colegio distrital, nació en 2007 como una iniciativa de un grupo de amigos que buscaban espacios para mostrar el trabajo que realizaban con sus bandas de rock dentro de la localidad de Rafael Uribe. Así surge la necesidad de conformarse como un colectivo, el que en la actualidad es Metalmorfosis Social, que va más allá del hecho de visibilizar la escena musical de la localidad y empieza a utilizarla como herramienta en otras áreas del interés de sus creadores, como la formación musical y el trabajo social con la comunidad.

«Tenemos conciertos que abordan problemáticas, como la mal llamada limpieza social, que tienen que ver cosas como judicialización, conciertos con un sentido social… recogemos alimentos no perecederos, libros que donamos a bibliotecas. Buscamos hacer un ejercicio social a través de la música».

Metalmorfosis ofrece también Rock Clinics, espacios de formación musical en su mayoría para jóvenes de estratos 1 y 2 en los que músicos reconocidos en la escena nacional enseñan técnicas particulares de cada uno. Alexander cuenta que de los procesos han surgido y se han mantenido 3 bandas que se vinculan a sus eventos; de igual forma destaca que los jóvenes se motivan a continuar con sus estudios musicales incluso a nivel profesional, además dice que los organizadores, al notar que la mayoría de asistentes a los talleres son jóvenes de colegio, promocionan el hecho de que vayan más allá del bachillerato en su educación y que se proyecten a nivel profesional en áreas distintas a la música, lo que también ha surtido efecto.

Parte de su labor es también desestigmatizar colectivos dentro de la sociedad, por un lado, les interesa demostrar que los jóvenes en general tenemos la capacidad analítica de pensar problemáticas sociales, que pueden venir de otros jóvenes o de la sociedad en general, y proponer soluciones al respecto. De otra parte, a través de las mismas actividades que realizan, se rompe el estereotipo que suele tener la sociedad del metalero; no es un alcohólico drogadicto, es alguien que a través de la música es consciente de su sociedad y la piensa de manera crítica.

El año pasado, la organización ganó un proyecto de investigación con la Secretaría de Cultura y publicó el libro Historia, Memoria y Jóvenes en Bogotá, un trabajo que analiza a la juventud en general y a las subculturas juveniles en específico. Actividades investigativas de este tipo son lo que la organización quiere continuar haciendo, en adición a las demás actividades sociales y culturales que ya realizan, dice Alexander. A pesar de que recientemente hayan tenido problemas para que les presten el salón de la localidad donde hacen las reuniones, «lo más importante es seguir… a pesar de que se cierren espacios, la idea es seguir haya o no haya espacios».

22 de mayo de 2012

MI PAPÁ FUE GUERRILLERO

Por Omar Andrés Vásquez Ocampo

Omarandresvasquezocampo@gmail.com

Twitter: Vasquezomar

*El nombre del personaje ha sido cambiado para proteger su identidad.

No el mío, no mi padre, pero sí el de un colega, un estudiante de Comunicación Social con énfasis en Periodismo en la Pontificia Universidad Javeriana fue integrante de la Guerrilla Movimiento 19 de Abril ‘M-19’. Ejercer el que Gabriel García Márquez llamó el oficio más hermoso del mundo y ser hijo de un ex comandante guerrillero, una dicotomía que para Miguel Sáenz* es sinónimo de felicidad.

La guerrilla M-19 surgió después del llamado ‘robo de las elecciones’ tras el apagón que dejó a Misael Pastrana como presidente de Colombia. El recuerdo de los colombianos está incrustado en la toma al palacio de justicia y la posterior desmovilización del grupo.

Cuando Miguel supo que su padre, un actor de profesión con estudios en Ingeniería Industrial, militó en el M-19 tuvo miedo, aún lo tiene, no es fácil en una sociedad como la nuestra cargada de dolor, perdonar; no es fácil confesarle a los amigos la verdad de su progenitor, aunque sabe que el pasado de su padre es de él y solo de él.

Ha podido ver todas las caras de la moneda. Cree que no significa tener en el brazo la bandera de la insurgencia darle la voz al guerrillero o al campesino, como tampoco significa estar del lado de los buenos darle la voz a quienes ostentan el poder. «Álvaro Uribe también mató gente y no tuvo que ponerse un fusil al hombro, como presidente mataba inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros, la gente lo sigue adorando. ¿Qué mide lo que es gente decente?» dice Miguel.

Cuando habla de su padre no siente vergüenza, en cambio sí orgullo, lo define como un hombre sincero, inteligente, que dedicó sus días a luchar por el pueblo, que tuvo grandes victorias, recuerda que no recibió crédito al guardar la espada de Bolívar, robada por el M-19.

En esas anécdotas que suele escuchar atentamente y que posteriormente investiga y corrobora en internet, en documentales, en la Historia, tiene presente una, un detalle desconocido, la de la toma del M-19 al Palacio de Justicia. Según él no fueron 2 camiones los que la guerrillera había dispuesto, sino que serían 9, los otros 7 se perdieron en un error de logística en las calles del centro de la ciudad.

«Mucha gente cree que yo me voy a volver un guerrillero detrás de un escritorio o un man con ideas de izquierda, pero pues es que yo también estudio, también veo otra visión y a mi como periodista me toca ser imparcial» asegura Miguel. Este joven que sabe más que muchos la historia del movimiento creado por Jaime Bateman cree que una guerrilla hoy no tiene sentido, que es posible perdonar, jugar limpio en el periodismo y apostarle a la reconciliación de un país que no conoce otra Historia diferente a la violencia. «De las cosas que le agradezco a mi papá y en parte creo que por eso estudio esto, es saber que uno nunca debe tragar entero» concluye Sáenz.

22 de mayo de 2012

GENERACIÓN DRAMA

Por Juan Pablo Gaitán

gaitanius@gmail.com

Twitter: @gaitanius

*El nombre del personaje fue cambiado a petición suya.

Cuando Daniel se enteró de que no había logrado su objetivo, se vio conectado a la máquina que según él, le ayudó a respirar  por los días en los que había estado inconsciente. A su derecha, se encontraba doña Marcela, su madre, quien aseguró sentir que la vida se le escapaba junto a la de su hijo menor; a su izquierda, según relató Daniel, sintió la desalentadora ausencia de Mariana.

Daniel intentó quitarse la vida cuando terminó su relación con Mariana, una joven universitaria que lo acompañó en los momentos de más impacto en su vida, como la muerte de su padre en 2005 y el matrimonio de su hermana mayor un año después.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada 40 segundos hay una persona en el mundo que se suicida -aproximadamente 2.160 muertes al día- y como lo muestran las cifras de Medicina Legal, en Colombia, los jóvenes entre 20 y 24 años de edad son la población que más opta por la muerte autoinfligida.

«Efectivamente, si nos quedamos en Colombia, ¿qué hace que una persona se suicide?, lo que muestran las estadísticas hasta el momento, es que principalmente las personas se suicidan por temas de relaciones de pareja. Parece que definitivamente hay una dificultad seria de las personas cuando se termina una relación, para poder aceptarlo, asumirlo y seguir viviendo, específica y especialmente los hombres y eso hace que terminen pensando en suicidarse», explicó Carolina Barbosa, psicóloga investigadora de la Universidad Javeriana en determinantes de riesgo Psicosocial.

¿Qué es la Generación Drama?

Son parte de la Generación Drama aquellas personas que:

  1. Se la pasan peleando con su pareja.
  2. Tienen discusiones por cualquier detalle pequeño.
  3. Exageran las situaciones y mantienen el Drama en su relación.
  4. No reflexionan frente a las situaciones.

«La generación Drama es una generación que está viviendo el drama de un cambio de una época a otra y es complejo, pues los modelos de referencia que se tenían establecidos como vida de pareja, se han desdibujado mucho.  Ahora existe un modelo de vida muy distinto y hay cambios que han producido una situación dramática, en la que se enfrentan permanentemente los conflictos y modos distintos de concebir la vida»dice Antonio González, Psicólogo especialista en parejas.


Para González el ser humano es una unidad y la vida afectiva es la que alimenta dicha unidad, «el afecto está presente en todo y si se encuentra bien en ese aspecto, tiene más posibilidades de actuar, pensar y reaccionar de una manera espontánea». El psicólogo explicó que cuando se está bien afectivamente, es similar a cuando una persona duerme bien, pues al otro día se está lúcido, tranquilo y cómodo. Sin embargo, cuando el afecto no se encuentra bien, las cosas son a otro precio.

El especialista explica que muchos de los jóvenes que convierten sus relaciones de pareja en un caos, pueden tener un patrón, pues posiblemente desde niños recibieron todo por parte de sus padres y de manera fácil. «Eso hace que se baje el nivel de tolerancia a la frustración, y hay una gran omnipotencia frente a ella. Por eso, ellos consideran que no se pueden permitir que nada les pueda fallar y eso puede ser lo que los está llevando a un estado caótico».

«La pareja es un proceso de construcción y evolución permanente: inicia con una idea magnifica, como por ejemplo para la construcción de un edificio, el arquitecto tiene la idea en su mente y tiene muy claro que es lo que quiere hacer.  Esa misma claridad es la que se debe tener cuando se piensa en la pareja que se quiere formar y para lograrlo hay que hacer algunos movimientos y cambios…  toda construcción implica poner bases fundamentales y también hacer ajustes y mantenimientos durante el resto de la vida, para que así la pareja tenga sentido», Antonio González.

 

¿Qué Factores son negativos para una relación y podrían llevar a una pareja a ser parte de la Generación Drama?

En primer lugar, la falta de reflexión. Según el psicólogo, las personas y especialmente los jóvenes, no están acostumbrados a reflexionar frente a una situación y, más bien, prefieren actuar sin antes valorar al otro ni revisar el momento que están viviendo. «Solo se quiere pasar de la idea a la acción, pero no hay reflexión, entonces eso hace que se pase de un extremo a otro» asegura González.

Por otra parte, iniciar una relación sin antes conocer bien a la otra persona podría llegar a ser perjudicial. González explicó que los ‘amores a primera vista’ y «dar rienda suelta a la pasión, al deseo y a la intimidad,  sin conocer al otro es algo muy negativo».

Además, agregó que aquellas personas que idealizan a su pareja desde el  inicio de la relación podrían estar cayendo en un error pues «se encuentran en un estado que no precisamente es la realidad. Es una expresión muy hermosa, muy valiosa para comenzar una relación, pero es importante entender que esa persona tampoco es perfecta».

Algunos consejos de un experto en parejas para salir de la Generación Drama o evitarla.

  1. Hay que reconocer que la pareja es un ser diferente a mí para después comprender que si nos unimos en pareja es para construir entre los dos un proyecto que sea común y compatible.
  2. Al responder a la pregunta ¿para qué nos unimos? Se alimenta la relación y se le da un norte permanente.
  3. El alimento espiritual es fundamental porque es lo que le da la dimensión superior, conecta a la pareja emocional, mental y físicamente. Realmente es importante buscar el alma de la pareja, el espíritu que anima la vida de la persona, la esencia, la razón de ser de su existencia. A eso se le conoce como el ‘alma gemela’.

 

Daniel, quien intentó quitarse la vida en diciembre de 2010, envía un mensaje a los jóvenes.

«Cuando intenté suicidarme, lo único que tenía en mente era salir del dolor que me generó terminar mi relación, pero hoy me doy cuenta que con el paso del tiempo he logrado superar su ausencia.

Es más, si soy honesto con ustedes, les digo que intento prepararme para que la vida me dé la oportunidad de conocer a otra mujer, pero esta vez, hacer las cosas bien fundamentando bases espirituales y alejándome de la Generación Drama»

22 de mayo de 2012

Entrevista ‘Anonymous Colombia’

ANONYMOUS

Anonymous es un grupo que nació con la consigna de la libertad de expresión y de la independencia de internet. Bloqueos de páginas web, marchas y protestas desde el anónimato le han dado popularidad a la organización. Tras la máscara del protagonista de la pelicula V de Venganza se esconden hombres y mujeres tildados por muchos por delincuentes, por otros como defensores del pueblo. FE DE ERRATAS contactó a los integrantes del grupo en Colombia.

 El grupo ha adquirido relevancia en la opinión pública tras las reiteradas intervenciones en páginas de organismos nacionales a tal punto de dejarlas por horas obsoletas.

No cometan el error de desafiar a Anonymous. No cometan el error de creer que pueden decapitar a una serpiente sin cabeza. Si rebanan una de las cabezas de la Hidra, en su lugar crecerán diez más

Fe De Erratas (FDE): La frase de ‘batalla de ustedes es «somos legión no olvidamos, no perdonamos, esperadnos» ¿Qué quieren decir con esto?

Anonymous: Cuando hablamos de legión nos referimos a un gran ejército de Anonymous que viajamos en una misma dirección, este cada vez se hace más grande y nuestro objetivo es mucho más fuerte. Por eso cuando nos referimos a tener memoria y hacer valer los derechos, hacemos respetar la libertad y cuando un Gobierno, una multinacional u organización no lo entiende Anonymous está ahí para hacer valer el ideal de la legión.

Fe De Erratas (FDE): ¿Cómo y por qué pasan de las ciber acciones a acciones concretas en la vida real?

Anonymous: Vemos la necesidad de construir una verdadera revolución y tal como lo están haciendo nuestros amigos en Grecia, España, Siria y Egipto, debemos meterle el colmillo a un problema de más fondo y para eso tenemos que salir y encontrarnos con los que verdaderamente necesitan la revolución, con el pueblo que está en las fábricas y no tiene acceso a la información, con las mujeres que están esclavizadas por el sistema al cuidado de un hogar, para eso salimos, dejamos el miedo para tomarnos todos los espacios y demostrarles a todos que no somos ningunos delincuentes, no somos terroristas como lo están diciendo allá arriba, nosotros somos estudiantes, somos personas que tenemos la fuerte convicción de que un mundo radicalmente nuevo es posible y tiene que ser una realidad eso, esa es nuestra verdadera meta; unirnos a los que luchan en todo el planeta por una sociedad donde el conocimiento está en beneficio de la humanidad, si nos toca poner en juego nuestra seguridad lo haremos.

FDE: ¿Cómo organizan a la gente manteniendo el anonimato?

Anonymous: El anonimato es importante pero aún más es mostrar que no tenemos por qué escondernos para decir la verdad, es necesario para algunas acciones de más peligro pero debemos dejar el miedo, tenemos el compromiso histórico de dejar para nuestros hijos el mundo que soñamos. Todas las personas que se unen al llamado lo hacen a nombre de la humanidad, los está guiando una idea y por eso es un proceso imparable, las ideas viajan por todo el mundo actualizándose de manera increíble,  por ahora mantenemos el anonimato y la máscara será obsoleta cuando pensar diferente no sea un delito.

FDE: ¿Cuáles son sus objetivos?

Anonymous: Nuestra intención no es amenazar el modo de vida de nadie. Nuestra intención no es dictar nada a nadie. Nuestra intención no es aterrorizar a ninguna Nación. Simplemente pretendemos quitarle el poder a los intereses creados y devolvérselos al pueblo, a quien, en una democracia, nunca deberían habérselo arrebatado. El Gobierno hace las leyes, pero eso no le da derecho a romperlas. Si el Gobierno no hubiera hecho nada oscuro o ilegal, no habría nada «embarazoso» a lo cual temer o lo cual ocultar. Los objetivos se eligen según la gravedad de las decisiones tomadas por los «empleados» del pueblo colombiano y del mundo.

FDE: ¿Les tienen miedo? Qué tienen pensado a futuro en la organización? ¿Qué pretenden?

Anonymous: No nos tienen miedo porque seamos una amenaza para la sociedad. Lo tienen porque somos una amenaza para el orden jerárquico establecido. Anonymous ha demostrado a lo largo de los últimos años que la jerarquía no es necesaria para alcanzar grandes progresos. Tal vez nos temen porque se han dado cuenta de su irrelevancia en una era que ha superado la dependencia de ellos. Su verdadero terror no está en un colectivo de activistas, sino en el hecho de que ellos y todo lo que defienden se ha visto superado por una marea de cambios y de avances tecnológicos.

Por último, no cometan el error de desafiar a Anonymous. No cometan el error de creer que pueden decapitar a una serpiente sin cabeza. Si rebanan una de las cabezas de la Hidra, en su lugar crecerán diez más. Si hacen caer a un miembro de Anonymous, se nos unirán otros diez, simplemente como reacción a su intento de pisotear la disidencia.

Para vencer al movimiento que nos une, su única opción es aceptarlo. Este mundo ya no es suyo. Este mundo es nuestro; es el mundo del pueblo.

FDE: ¿Qué piensan del Gobierno actual?

Anonymous: No es un secreto para nadie  que el Gobierno colombiano siempre ha estado arrodillado a  los pies de Estados Unidos  y que en sus decisiones siempre influyen ellos, en un Gobierno que hiciera bien su trabajo no habría quejas, sin embargo preferimos mantenerlo hasta ahí, que los ciudadanos saquen sus propias conclusiones.

FDE: ¿Cuál es su posición política? ¿Desde donde hablan?

Anonymous: No tenemos líneas políticas, ya que no somos de izquierda ni derecha, solo generamos opinión y critica a las injusticias y convocamos a la resistencia organizada pero no desde las jerarquías.

FDE: ¿Qué piensan de los movimientos estudiantiles? ¿Cuál es la importancia de estos en su organización?

Anonymous: Es un movimiento que tiene causa y buenos argumentos que va a un mismo beneficio, que es el de todos, que cuando este se unió contra una ley hizo valer su voz y sus derechos, Anonymous atacó y jugó con los que se hacen llamar ‘autoridades’ que solo querían pasar por encima de este movimiento, a esta lucha nos unimos para hacer valer los derechos de los estudiantes y Anonymous seguirá dándole la mano a este movimiento, ya que somos nosotros los que aprendemos, luchamos y compartimos.

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